¿Qué es la Terapia Cognitivo-Conductual y cómo puede ayudarte?

La Terapia Cognitivo-Conductual, conocida habitualmente como TCC, es un conjunto de intervenciones psicológicas que estudian la relación entre lo que una persona piensa, siente, hace y las situaciones en las que ocurren esas respuestas.

Sin embargo, reducir la TCC a “cambiar pensamientos negativos por positivos” es una descripción demasiado simple.

En una intervención cognitivo-conductual pueden trabajarse patrones de comportamiento, evitación, actividades cotidianas, interpretaciones, habilidades, exposición a situaciones temidas, solución de problemas y otras variables relacionadas con el mantenimiento de una dificultad psicológica.

La característica central no es utilizar una técnica específica, sino intentar comprender qué procesos están manteniendo el problema y seleccionar procedimientos terapéuticos respaldados por investigación para modificarlos.

La American Psychological Association describe la TCC como un tratamiento psicológico con respaldo para diferentes problemas y señala que trabaja sobre la relación entre pensamientos, emociones y comportamientos que interfieren con el funcionamiento de la persona.

¿Cómo entiende la TCC los problemas psicológicos?

Supongamos que una persona comienza a sentir mucha ansiedad cuando tiene que participar en reuniones.

Antes de una reunión puede pensar:

“Voy a decir algo incorrecto y todos se van a dar cuenta de que estoy nervioso.”

Aparecen ansiedad, tensión física y deseos de abandonar la situación.

Entonces decide cancelar.

Inmediatamente siente alivio.

Si únicamente observamos que la persona “tiene pensamientos negativos”, podríamos concluir que la solución consiste en enseñarle a pensar de manera más positiva.

Pero falta analizar algo importante.

Cancelar la reunión redujo inmediatamente su ansiedad.

Ese alivio puede aumentar la probabilidad de que vuelva a evitar una situación parecida en el futuro.

Desde una perspectiva cognitivo-conductual, por tanto, interesa comprender no solamente qué piensa la persona, sino también qué hace ante esos pensamientos y emociones y qué consecuencias mantienen esas respuestas.

Este análisis permite diseñar intervenciones mucho más específicas.

TCC no significa pensar positivo

Este es probablemente uno de los malentendidos más frecuentes.

Una intervención cognitivo-conductual no consiste en responder:

“Seguro todo saldrá bien.”

ante cada pensamiento desagradable.

En determinadas intervenciones puede analizarse la manera en que una persona interpreta una situación y valorar si existen otras explicaciones posibles.

Pero en otras ocasiones el tratamiento puede orientarse principalmente hacia el comportamiento.

Por ejemplo, una persona con depresión puede haber reducido considerablemente las actividades que anteriormente proporcionaban contacto con relaciones, responsabilidades o experiencias significativas.

En esos casos pueden utilizarse procedimientos de activación conductual, orientados a modificar gradualmente determinados patrones de actividad.

Una persona con un problema de ansiedad puede requerir exposición, que consiste en aprender progresivamente a relacionarse de otra manera con situaciones o estímulos que ha comenzado a evitar.

El tratamiento depende del problema que se haya identificado.

¿Qué ocurre durante una terapia cognitivo-conductual?

Aunque no todas las intervenciones siguen exactamente la misma estructura, existen algunos componentes habituales.

1. Evaluación

Antes de intervenir es necesario comprender el problema.

El psicólogo explora el motivo de consulta, historia relevante, situaciones en las que ocurre, frecuencia, intensidad, pensamientos relacionados, respuestas emocionales, comportamientos y consecuencias.

También es importante conocer qué ha intentado hacer la persona anteriormente y qué ocurrió después.

2. Formulación del caso

La información obtenida se organiza para construir una explicación individual del problema.

Dos personas pueden consultar por ansiedad y necesitar intervenciones diferentes.

Por ejemplo, ambas pueden evitar situaciones sociales, pero las variables que mantienen esa evitación pueden ser distintas.

Por eso una formulación clínica no debería reducirse únicamente a asignar un diagnóstico.

3. Establecimiento de objetivos

Terapeuta y consultante determinan qué cambios se pretende conseguir.

Los objetivos deberían ser suficientemente concretos para poder valorar si la terapia está produciendo cambios relevantes.

“Sentirme mejor” es comprensible como deseo, pero clínicamente puede resultar demasiado amplio.

Objetivos como recuperar actividades evitadas, mejorar el sueño, disminuir determinadas conductas de comprobación o volver a participar en actividades importantes permiten observar el progreso con mayor claridad.

4. Intervención

Dependiendo del caso pueden utilizarse diferentes procedimientos:

  • exposición;
  • activación conductual;
  • entrenamiento de habilidades;
  • solución de problemas;
  • estrategias cognitivas;
  • experimentos conductuales;
  • regulación emocional;
  • modificación de patrones de evitación;
  • prácticas realizadas entre sesiones.

No todas estas estrategias se utilizan con todas las personas.

5. Seguimiento

También resulta necesario comprobar si la intervención está funcionando.

Una psicoterapia basada en evidencia no debería depender exclusivamente de la impresión de que “la sesión estuvo bien”.

Cuando resulta pertinente pueden utilizarse medidas de síntomas, funcionamiento, conductas específicas o avances hacia los objetivos establecidos.

Si no aparecen los cambios esperados, la formulación y el tratamiento pueden necesitar ajustes.

¿Para qué problemas se utiliza la Terapia Cognitivo-Conductual?

La TCC ha sido ampliamente investigada.

Existe evidencia sobre intervenciones cognitivo-conductuales para problemas como depresión y diferentes trastornos de ansiedad, entre otros.

La American Psychological Association recomienda procedimientos cognitivo-conductuales dentro del tratamiento de la depresión adulta, y diferentes estudios han encontrado resultados favorables para depresión, ansiedad generalizada, trastorno de pánico y ansiedad social.

Esto no significa que exista una única “TCC para todo”.

Dentro de la tradición cognitivo-conductual existen protocolos y procedimientos diferentes dependiendo del problema y de los procesos que se pretenden modificar.

¿Cuánto dura una Terapia Cognitivo-Conductual?

No existe un número universal de sesiones.

La duración depende de variables como:

  • motivo de consulta;
  • gravedad y duración del problema;
  • presencia de otras dificultades;
  • objetivos establecidos;
  • respuesta al tratamiento;
  • frecuencia de las sesiones;
  • características individuales y contextuales.

Existen intervenciones relativamente breves y otras que requieren procesos más prolongados.

Dar un número exacto antes de realizar una evaluación puede generar expectativas poco realistas.

¿La TCC solamente se interesa por el presente?

La TCC suele prestar especial atención a los procesos que actualmente mantienen el problema, pero eso no significa ignorar la historia de la persona.

Las experiencias previas pueden ser fundamentales para comprender cómo se desarrollaron determinados patrones de comportamiento, formas de interpretar situaciones o estrategias para relacionarse con las emociones.

La diferencia está en que conocer el origen de un problema no siempre es suficiente para modificarlo.

También hay que comprender qué está haciendo que continúe hoy.

TCC y Terapias Contextuales: ¿son lo mismo?

No exactamente.

La Terapia Cognitivo-Conductual ha evolucionado considerablemente y actualmente reúne diferentes tradiciones y procedimientos.

Dentro de esta evolución surgieron enfoques comúnmente denominados terapias conductuales contextuales o terapias de tercera generación, entre ellos la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT).

ACT comparte con la tradición conductual el interés por comprender la conducta en relación con su contexto, pero modifica algunas preguntas habituales de la intervención.

Por ejemplo, ante un pensamiento como:

“No voy a poder hacerlo.”

no siempre se intenta determinar si el pensamiento es verdadero o falso.

También puede explorarse:

¿Qué ocurre cuando la persona responde a ese pensamiento como si necesariamente tuviera que obedecerlo?

El objetivo puede ser modificar la función que ese pensamiento tiene sobre la conducta, en lugar de intentar eliminarlo.

ACT trabaja procesos relacionados con aceptación, defusión, contacto con el momento presente, perspectiva, valores y acción comprometida, con el objetivo general de favorecer mayor flexibilidad psicológica.

¿Entonces es mejor la TCC o ACT?

Plantear la pregunta de esa manera puede resultar engañoso.

Elegir una psicoterapia no debería parecerse a seleccionar una marca.

La decisión clínica depende del problema, la evidencia disponible, las características de la persona, los procesos identificados y la formación del terapeuta.

Además, TCC y ACT no necesariamente deben entenderse como enfoques incompatibles.

Un profesional puede utilizar principios y procedimientos provenientes de diferentes desarrollos de la ciencia conductual siempre que exista una formulación coherente y una justificación clínica para hacerlo.

Lo importante es evitar una terapia basada simplemente en aplicar técnicas porque están de moda.

¿Cómo saber si una Terapia Cognitivo-Conductual está bien planteada?

Una intervención debería permitir responder, al menos progresivamente, preguntas como:

¿Qué problema estamos intentando modificar?

¿Qué parece estar manteniéndolo?

¿Qué objetivos hemos establecido?

¿Por qué estamos utilizando esta estrategia?

¿Cómo vamos a saber si existe progreso?

La persona no necesita convertirse en especialista en psicología, pero sí debería poder comprender el sentido general del tratamiento que está realizando.

Terapia Cognitivo-Conductual en San Luis Río Colorado y en línea

En PlenaMente el trabajo clínico se desarrolla principalmente desde la Terapia Cognitivo-Conductual y las Terapias Contextuales, seleccionando las estrategias de acuerdo con la evaluación y las características de cada caso.

Se ofrece psicoterapia presencial en San Luis Río Colorado y atención psicológica en línea.

Si estás considerando comenzar un proceso de psicoterapia, puedes comunicarte con el centro para consultar disponibilidad y recibir información sobre las modalidades de atención.

Referencias

American Psychological Association. What is Cognitive Behavioral Therapy? La APA describe la TCC como un tratamiento psicológico respaldado por investigación para diferentes problemas y basado, entre otros elementos, en la relación entre pensamientos y comportamientos.

American Psychological Association. Depression Treatments for Adults. Incluye la Terapia Cognitivo-Conductual entre las intervenciones recomendadas para depresión en adultos.

Cuijpers, P., et al. (2016). How effective are cognitive behavior therapies for major depression and anxiety disorders? A meta-analytic update of the evidence. World Psychiatry. El metaanálisis examinó ensayos sobre depresión mayor, ansiedad generalizada, trastorno de pánico y ansiedad social.

Este contenido tiene fines educativos y no sustituye una valoración psicológica individual.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *